La Pink Lady es un clásico con historia que remonta a principios del siglo XX, ganando popularidad especialmente durante la Prohibición en Estados Unidos, donde su dulzura ayudaba a enmascarar la calidad de las ginebras caseras. Es la hermana dulce y coqueta de la White Lady, famosa por su atractivo color rosa y su suave capa de espuma.
Es un trago delicioso y refrescante, pensado para disfrutar en una tarde tranquila o como aperitivo antes de cenar. La combinación de ginebra, limón y granadina crea un perfil dulce y ácido que se suaviza con la textura sedosa de la clara de huevo. Es un cóctel elegante, ideal para quienes buscan una bebida con carácter pero fácil de beber.
El Secreto de la Espuma (Insight del Bartender)
La clave de una Pink Lady perfecta es la clara de huevo, que le da esa espuma aterciopelada y esa textura suave en boca. Para lograrlo, es fundamental usar la técnica del **Dry Shake**:
Primero, agita todos los ingredientes sin hielo para emulsionar la clara de huevo. Luego, añade el hielo y agita de nuevo. Esto crea una espuma más densa y duradera. Para la ginebra, elige una con un buen balance botánico como Tanqueray o Bombay Sapphire. La granadina debe usarse con moderación para solo aportar color y un dulzor sutil, sin dominar los otros sabores.











