El Canelazo es una de las bebidas más emblemáticas de las regiones montañosas de los Andes. Nace de una necesidad ancestral de combatir el frío, y lo logra fusionando el dulzor terroso de la **panela** (piloncillo) con la intensidad aromática de la **canela**. Es una infusión dulce que se sirve hirviendo, tradicionalmente con un chorro potente de Aguardiente, el licor de caña local.
Aunque es simple, su sabor es profundo, cálido y reconfortante. El Canelazo no solo calienta el cuerpo, sino que también es un símbolo de reunión y festejo en las noches de fiesta andinas. Es un trago para beber a sorbos lentos, apreciando el vapor que sube.
El Piquete Ancestral (Insight del Bartender)
La clave de un Canelazo auténtico es la **Panela**. Se debe utilizar el bloque sólido de azúcar de caña no refinada, ya que su perfil de sabor terroso es único y muy distinto al azúcar moreno o la miel. La cocción lenta es esencial: permite que la canela y las especias opcionales (clavos/anís) infundan el agua hasta que se convierte en un jarabe ligero.
El «piquete» (el alcohol añadido) debe ser **Aguardiente**. La bebida espirituosa de caña, a veces con toques de anís, aporta la calidez final. Si no encuentras Aguardiente, el ron blanco o un pisco fuerte pueden ser sustitutos válidos. Si quieres la versión de Ecuador, no olvides añadir un poco de Naranjilla (Lulo) en la cocción para darle un toque cítrico y exótico.










